Estoy enamorado de mi casa
donde un gato azabache ronronea
al calor del hogar,
al calor de un abrazo,
y el sol entra a media mañana
por la ventana de la cocina,
apenas perfumada de café.
Estoy enamorado de la incertidumbre
que me permite perderme
en las pieles y en los cuerpos,
que me enseña y me humilla.
La diferencia y las faltas,
y la diversidad.
Estoy enamorado de un fantasma
que acecha, no solo mi sueño,
sino mis horas solitarias
en la vigilia, en el insomnio.
Que vive en la superficie de mi nuca
y penetra hasta mi frente,
me atraviesa.
Los ingrávidos amores
que completan, y me vacían.
El hogar, refugio y calma.
La sorpresa, siempre cambiante.
El espectro con nombre de ciudad.
Todos ellos
son
yo mismo.