23.3.24

La no correspondencia

Si supieras que sí.
Que sí te pienso.
Que sí te lloro,
cuando volvés a mi memoria.
Que el recuerdo
de lo que fuimos
quema
como una brasa
en el medio del pecho,
como una aguja
en mi sien,
como el último beso
que no te di.

Mis camisas ya eran tuyas.
Hacé con ellas
lo que sientas necesario.

Mis mensajes al despertar,
todavía los escribo.
Pero ya no toco el botón verde.

Y el amor.
¿Que dónde lo puse?
Lo tengo acá.
Acá en el pecho.
Crece como una versión
retorcida, oscura, enferma
de lo que fue.
Se asemeja más a un tumor,
un cáncer que me toma
por completo,
y de a poco
me consume,
me mata.
        Me corrijo.
No me mata.
No me permite morir.
Me quiere vivo, consciente.
Agonizando.
Muerto en vida.

La palma de mi mano
todavía siente tu pecho.
Siempre va a haber un nosotros
que recordar.
El que ya no existe
es el que pudimos ser.


(En respuesta a tu carta, recibida el miércoles 20)

Rayo

El mito dice
que un rayo
no cae dos veces
en el mismo lugar.

Y sin embargo,
¿por qué se siente así,
como si miles de voltios
me fulminaran desde el cielo,
cada vez que volvés?

Canon

Lo intento.
Trato de ocupar mi mente
en cualquier cosa
que no tenga que ver con vos.

Me dedico a mi música,
a colaborar en proyectos
de gente que amo,
a trabajar,
a alimentarme bien,
a tratar de llegar a fin de mes.

Lo intento.
Trato de ocupar mi mente
en cualquier cosa
que no tenga que ver con vos.
¿Pero cómo podría?
Si todo,
absolutamente todo,
y para siempre,
tiene tu marca,
tu huella,
tu nombre.

20.1.24

Maldigo a la Poesía

Maldigo a todos los poetas.
Acábese de una vez la poesia.
Porque la última vez
que pisé esta terminal,
llorabamos de bronca
por tener que separarnos
Llorabamos de angustia
por alejarme y no quererlo.
Llorabamos de dolor
porque para el siguiente encuentro
faltaría una eternidad.

Maldigo a la poesía,
porque hoy este llanto
es igual de doloroso,
quizás más,
pero por las razones opuestas.