Fue cuando me miraste,
fue en ese mismo instante,
cuando empezó el cortejo.
Por supuesto,
yo fui el primero en avanzar.
Detrás de mí,
lloraban mis deudos.
29.6.17
17.5.17
Subestimar
¿Qué tan alto puede ser?,
dijo, después de una hora veinte en caída libre.
¿Qué tan duro puede ser
el suelo que me espera?,
dijo, observando, despreocupado,
el pavimento que se acercaba.
¿Qué tanto puede doler?,
y fue lo último que dijo.
dijo, después de una hora veinte en caída libre.
¿Qué tan duro puede ser
el suelo que me espera?,
dijo, observando, despreocupado,
el pavimento que se acercaba.
¿Qué tanto puede doler?,
y fue lo último que dijo.
Identidad
Si hubiera de definirme
usaría
no lo que soy
ni lo que tengo,
sino, más bien,
lo que no soy
y lo que no tengo.
usaría
no lo que soy
ni lo que tengo,
sino, más bien,
lo que no soy
y lo que no tengo.
Numeral
En el panteón de la Mente,
en sus salones de bronce,
hasta la Muerte, hasta entonces,
una memoria frecuenta:
Sesenta y cuatro cuarenta
ochenta y cuatro catorce.
Sesenta y cuatro cuarenta
ochenta y cuatro catorce.
La maldición de los Dioses
hace que nunca me olvide,
si hasta la Tinta me pide
lo que mis ojos conocen.
Sesenta y cuatro mañanas,
cuarenta bestias feroces,
ochenta y cuatro, los goces,
catorce muertes violentas.
Sesenta y cuatro cuarenta
ochenta y cuatro catorce.
en sus salones de bronce,
hasta la Muerte, hasta entonces,
una memoria frecuenta:
Sesenta y cuatro cuarenta
ochenta y cuatro catorce.
Sesenta y cuatro cuarenta
ochenta y cuatro catorce.
La maldición de los Dioses
hace que nunca me olvide,
si hasta la Tinta me pide
lo que mis ojos conocen.
Sesenta y cuatro mañanas,
cuarenta bestias feroces,
ochenta y cuatro, los goces,
catorce muertes violentas.
Sesenta y cuatro cuarenta
ochenta y cuatro catorce.
Insomnio
Nunca supiste lo que es
el insomnio.
Nunca te costó dormirte.
Te dormías en seguida
y me dejabas solo.
Como ahora.
Pero ahí está la trampa.
Y es que yo nunca duermo solo.
Me acuesto cada noche
con las más hermosas
memorias
de vos.
el insomnio.
Nunca te costó dormirte.
Te dormías en seguida
y me dejabas solo.
Como ahora.
Pero ahí está la trampa.
Y es que yo nunca duermo solo.
Me acuesto cada noche
con las más hermosas
memorias
de vos.
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