La bandeja no giraba,
así que llevamos el aparato
a que alguien lo arregle.
Que los repuestos,
que las importaciones,
que la obsolencia
y ya no recuerdo lo demás.
Cuando volvimos,
la púa estaba dañada.
"Tendríamos que haberlo dejado
como estaba", me dijiste.
Yo sólo quería terminar de escuchar
mi disco favorito.