21.12.18

Ave Fénix

No envidio al Fénix.
¿Lo admiro, siquiera?
Desgastarse, consumirse y morir
para retornar al mismo cuerpo,
la misma celda.
Incluso la ceniza tiene su encanto.
Pero no.
La rutina invade -invalida-
cada cosa.
Me pregunto, ¿quién quiere,
aún ante la nada,
después de todo,
ser inmortal?